jueves, 30 de diciembre de 2010

NACIMIENTO DE LA ARQUITECTURA UNIFICADORA DEL SIGLO X ROMANICA

CAPITULO VI

Prerrománico Asturiano
La peculiar y sorprendente trayectoria de la monarquía asturiana desde su fundación en el siglo VIII, tras la invasión musulmana, hasta el traslado de la capital del reino a la ciudad de León no sólo dejó para la historia importantes avances reconquistadores sino un arte magnífico.
Este arte y arquitectura se ha dado en llamar "Arte Prerrománico Asturiano" o simplemente "Arte Asturiano".
Cuando se estructura el arte español creado desde la caída del Imperio Romano y la llegada del arte románico, se suele dividir en tres subestilos o periodos:
  • Arte visigodo o hispanovisigodo
  • Arte prerrománico asturiano
  • Arte mozárabe
Cada día esta clasificación "clásica" está más cuestionada por los estudiosos al avanzarse en el conocimiento de la interrelación de estas artes y fases.No obstante, no seremos nosotros quienes neguemos la originalidad e importancia del arte asturiano en sí mismo. Es más, ha de considerarse como un estilo propio y singular, diferente (aunque relacionado) con lo que hubo antes y vendrá después.
El arte prerrománico asturiano, aunque se encuentra entroncado ligeramente con lo visigótico anterior, tiene gran autonomía de formas y soluciones novedosas, más ligadas, incluso al arte carolingio y muy especialmente al tardorromano. El arte prerrománico asturiano tiene su lugar de desarrollo en la extensión que tuvo la monarquía asturiana en las primeras fases de la reconquista. Es decir abarca geográficamente la franja norte atlántica (Asturias y Cantabria) y Galicia. Esto es importante reseñarlo, pues a veces se cree que el arte prerrománico asturiano es sólo patrimonio de la actual provincia y Comunidad de Asturias. Como diversos estudios han revelado, en toda Galicia existieron numerosos edificios de este estilo. Actualmente muchos monumentos románicos gallegos se asientan sobre estructuras prerrománicas.
Cronológicamente, el arte asturiano abarca desde los primeros balbuceos del reino de Asturias, tras el impacto de la invasión musulmana y la posterior reorganización cristiana en el norte (siglo VIII) hasta las últimas manifestaciones propias del siglo X donde encontramos influencias ya mozárabes.
Otra idea que hay que resaltar es que, aunque lo más sobresaliente que nos ha llegado de este arte es la arquitectura, también se manifestó en otros terrenos artísticos como la escultura, la pintura y la orfebrería.
Arquitectura Prerrománica Asturiana
Origen e influencias en la arquitectura asturiana
El arte prerrománico asturiano está entroncado ligeramente con lo visigótico, pero con autonomía y soluciones novedosas, más ligadas, incluso a lo carolingio. Durante los siglos IX y X se van a erigir una serie de templos cuyas características más importantes van a ser la planta basilical con cabeceras de testero plano, cubiertas, en ocasiones, abovedadas, arcos de medio punto peraltados, columnas sogueadas y pilares, decoración con celosías...
Se establecen tres etapas genéricas en el desarrollo del arte prerrománico asturiano:
  • Etapa Prerramirense. Época de Alfonso II. Los edificios más importantes son:
    • San Julián de los Prados
  • Etapa Ramirense. Época de Ramiro I. Los edificios más importantes son:
    • Santa María del Naranco
    • San Miguel de Lillo
    • Santa Cristina de Lena
  • Etapa Postrramirense. Época de Alfonso III el Magno. Los edificios más importantes son:
    • San Salvador de Valdedios
    • Basílica de Santiago de Compostela II.
Etapa Prerramirense. Época de Alfonso II (791-842)
La actividad artística de este periodo fue financiada por el rey Alfonso II, que sabemos, entre otras cosas, que mandó regalos a Carlomagno declarándose federado de su imperio. Consecuencia  inmediata de esto es la influencia del arte carolingio en el asturiano, a la vez que crea una ciudad regia en Oviedo a imitación no sólo de la ciudad de Toledo, sino también es una presunta imitación de la ciudad palatina de Aquisgrán.
Alfonso II, para reafirmar su legitimidad histórica y su continuidad frente a la monarquía visigoda, reclamó a los árabes las reliquias de la catedral de Toledo, entre ellas las de Santa Leocadia, la Santa patrona de Toledo. Además de las de esta Santa, le llegaron otras reliquias que reunió en la cripta de Santa Leocadia. Se mantiene en tiempos de Alfonso II la liturgia visigoda, que frente a la carolina de procedencia romana, mantiene el iconostasio característico de la liturgia oriental.
Los testeros siguen siendo rectos por influencia visigoda, aunque aquí tienen tres capillas. También por influencia visigoda, aparece la cámara del tesoro (como la que había en Santa Comba de Bande o en San Pedro de la Nave), que en el mundo asturiano resulta mucho más nítida y fácil de apreciar aunque no conectan con el interior del templo sino que se accede a ellas desde el exterior. Se sitúan justo sobre la capilla mayor, entre el tejado y las bóvedas de dicha capilla, y requiere también la ayuda de una escalera de mano para acceder a ella.
Del arte carolingio recibe la influencia del West-Werk, aunque en este caso se trata de un cuerpo occidental muy atrofiado que sirve claramente como tribuna regia. El arco de medio punto y el muro articulado también parecen ser influencia del arte carolingio. El material empleado suele ser un sillarejo mal aparejado.
Conviene hacer alusión a la ciudad de Oviedo. Sabemos que tenía una cierta relevancia. Era más bien pequeña y en su centro estaba situada la catedral, dedicada al Salvador y que fue sustituida por la actual gótica. Al norte de la catedral había una iglesia dedicada a la Virgen cuyo destino era servir de panteón real. Al sur de la catedral estaba el palacio, entre cuyos edificios se encontraba la capilla palatina con la cripta de Santa Leocadia en el subsuelo. Al oeste del palacio se situaba la iglesia de San Tirso. De esta época son la Cámara Santa, San Tirso, San Julián de los Prados (Santullano) y San Pedro de Nora.
San Julián de los Prados (Santullano) San Julián de los Prados es la iglesia mejor conservada de esta época. En bable es San Tullán. Esta iglesia presenta un pórtico avanzado, tras el que aparece una nave compartimentada, la nave central más ancha, las laterales muy estrechas.
Tras las naves surge el iconostasio que da acceso a una gran nave transversal a modo de transepto en donde, sin lugar a dudas, se situaba el clero. A ambos lados aparecen dos salas. La teoría tradicional mantenía que son la prótesis y el diacónico (dos sacristías). Sin embargo, la teoría más avanzada y que se le corresponde más con los restos arqueológicos dice que la sala norte tenía dos pisos y que en el superior se encontraba la tribuna regia adonde se accedía desde el exterior a imitación del West Werk, por ejemplo, de la capilla de Aquisgrán, pero con unas dimensiones muy reducidas. Al final, aparece una cabecera de testero recto de 3 capillas.
En el interior hay una gran división. Los arcos son de medio punto. Hay restos de pintura mural que decoraba toda la iglesia. Era una decoración anicónica, de tipo geométrica y decorativa que enlazaba con la arquitectura de la monarquía visigoda, recordando los concilios y la corte visigodas. Todo está cubierto, con madera excepto la cabecera. En esta zona hay contrafuertes que se cree que son posteriores. Desde el exterior, sobre la capilla central, se puede ver una ventana tripartita que indica la existencia de la cámara del tesoro.
Etapa Ramirense. Época de Ramiro I (842-850)
En esta época se dan una serie de novedades respecto a la etapa anterior: los edificios presentan abovedamiento en su totalidad y ya de una forma definitiva se usa el arco peraltado, aquel en el que la altura del arco sobrepasa la semiluz. Además, se construye otra ciudad regia junto a Oviedo, esta vez en el monte del Naranco. Destacan el aula palatina de Santa María del Naranco y la iglesia de San Miguel de Lillo. También se ha conservado otra iglesia en la vía de comunicación entre Oviedo y León: Santa Cristina de Lena.
Santa María del Naranco Santa María del Naranco es la joya de la arquitectura prerrománica asturiana.Originalmente era un aula palatina de dos plantas, transformándose en iglesia antes de finalizar el siglo IX. Su aspecto de templete romano evidencia su uso inicial al margen del culto pues se diferencia de la estructura típica templaria tanto asturiana como visigoda. Exteriormente, tiene tres registros de vanos, pero el superior es una ventana que ilumina el belvedere y que tiene una función principalmente ornamental para hacer más esbelto el edificio.Son destacables las grandes ventanas de los frentes del piso superior que se articulan mediante tres arcos de medio punto peraltados que se apoyan en columnas de fustes sogueados con sus capiteles que imitan lo corintio. También son muy originales los medallones circulares situados encima de los salmeres.
Precisamente, este piso superior es el más importante. Tiene una planta rectangular rematada en sus extremos por dos belvederes y cubierta su totalidad por una bóveda de cañón sustentada y reforzada por arcos fajones. En los lados anchos del rectángulo, a un lado aparecían unas escaleras que permitían el acceso y al otro lado había un pequeño recinto a modo de capillita donde había un altar y una gran abertura hacia el exterior. Éste recinto se ha perdido, pero era especialmente importante en las solemnidades y en las ceremonias de corte.El piso inferior es igual. También está cubierto con bóveda de cañón reforzada por fajones, pero es menos esbelta para soportar el peso del piso superior. No tenía belvederes, sino dos puertas en los extremos. En los lados anchos, en un lado servía el acceso y en el otro lado factiblemente había una pequeña piscina, ya que quedan los restos de un desagüe.
Cada arco fajón, especialmente de la parte superior, se corresponde al exterior con un contrafuerte. Las arquerías sirven de ornamento pero también de refuerzo. Los arcos utilizados son peraltados. En el interior, cada uno de los arcos fajones terminan en una línea de impostas y se continúa mediante una pequeña banda que se remata en un clipio cuya decoración está muy ligada al mundo celta y anglosajón. Los belvederes están muy abiertos (por lo que el rey podía ser muy bien aclamado desde el exterior) y en el piso inferior también se hicieron vanos, pero básicamente por conseguir simetría. Las columnas tienen una decoración sogueada de influencia celta y los capiteles si tienen decoración vegetal, son muy rudos.
A través del ordo visigotorum, sabemos que en primavera, cuando el rey se marchaba a la guerra, tenía lugar un ceremonial de marcado corte religioso. El rey y el obispo accedían al piso inferior del aula palatina y el obispo introducía al rey en la piscina para que recibiera un baño litúrgico. Se le secaba y se le colocaba una túnica blanca. Inmediatamente después ascendían al piso superior.Una vez en el piso alto, al rey se le ungía, se le colocaba un manto y se le daba el lábaro, la cruz que debía presidir la batalla. Tras esto, parece que el obispo bendecía al ejército, que estaría esperando en el exterior, y el rey pasaría a ambos belvederes para que fuera aclamado por el pueblo.
San Miguel de Lillo  San Miguel de Lillo sería la iglesia palatina de la ciudad de Ramiro. El edificio fue tan ambicioso que se desplomó parcialmente, por lo que sólo la parte occidental es de ésta época; el resto es románico, aunque parece que se siguió bastante fielmente el estilo asturiano de lo derrumbado.San Miguel de Lillo tiene tres naves de cuatro tramos con un transepto bastante destacado y una cabecera tripartita de testero recto. Tiene dos capillas a cada lado del tramo que se considera transepto. Para cubrir en piedra un edificio tal esbelto, se intentó que las bóvedas de cañón fueran perpendiculares entre sí de manera que se sustentasen unas a las otras.Del West Werk, Lillo sólo conserva la tribuna regia, a la que se accede a través de dos escaleritas en el interior. En las jambas de la puerta, aparece una decoración que parece que imita un díptico de marfil bizantino, con dos escenas figuradas: un rey con dos cortesanos y un acróbata y una danzarina con un león rodeados por decoración geométrica. Se trata de una talla a bisel con sólo dos planos y formas muy geometrizadas, está muy relacionado con el arte visigodo. 
Santa Cristina de Lena Santa Cristina de Lena se encuentra muy cerca de Pola de Lena en el camino que unía Oviedo con la Meseta a través del Puerto de Pajares.Santa Cristina de Lena es una iglesia muy pequeña y con una planta muy sencilla, con una sola nave con un pórtico avanzado y un solo ábside recto igual al pórtico. Se la denomina la "iglesia de las esquinas" por la cantidad de ángulos que forman sus muros y contrafuertes.El muro estaba articulado igual que Santa María del Naranco, con arcos peraltados. La cabecera, a partir del iconostasio, estaba bastante sobrealzada respecto al nivel del suelo de la nave.El iconostasio presenta tres arcos sobre columnas con decoraciones sencillas y da paso a un transepto muy pequeño, que indica la existencia de poco clero, con dos arcos a modo de hornacinas en los extremos y la pequeña capilla de testero recto en el centro.           
Etapa Postrramirense. Época de Alfonso III el Magno (866-910)
Alfonso III mantiene la ciudad regia en Oviedo, pero las fronteras del reino se han extendido de manera espectacular. Llegan ya a Lisboa, Zamora y han traspasado la línea del Duero. El reino comienza a recibir muchos mozárabes procedentes de Al-Andalus que vienen a participar en las tareas de la repoblación.Precisamente, por esta influencia observamos arcos de herradura y el uso de alfices enmarcando los vanos. La iglesia más importante de este periodo es San Salvador de Valdediós
San Salvador de Valdediós (El Conventín) San Salvador de Valdediós se encuentra en el valle de Boides, situado lejos de Oviedo, al noroeste la región.Todo hace pensar que en este lugar el rey se construyó un palacio de verano. Se trata de una iglesia de tres naves con las dos cámaras laterales ambos lados del transepto y la cabecera tripartita.Presenta una tribuna en la parte occidental, que desde el exterior se ve por una ventana en la fachada. Está cubierto con bóveda de cañón. Presenta una cámara del tesoro.
Una de las características intersantes de la iglesia de San Salvador de Valdedios es que, dada su cronología avanzada, presenta ya influencias mozárabes como el empleo del arco de herradura y alfiz en los ventanales.Hay un pórtico lateral algo más tardío, que se considera antecedente de las iglesias porticadas del románico y que tenía carácter funerario.

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